"LA NOSTALGIA ES UN ESPEJO, QUE DUPLICA LO VIVIDO, RESCATANDO NUESTRO TIEMPO, DE LAS GARRAS DEL OLVIDO."

2 de enero de 2012

El cuento sin título. :D

A mitad del año pasado, Pastore, nuestro profe de lengua, nos dijo que teniamos que hacer un cuento de genero fantastico, y ahora, lo quiero publicar. No es la gran cosa, pero me gusto.
Tampoco le puse titulo, porque me olvide, y ahora no se me ocurre ninguno.
Bueno, espero que lo disfruten!!
Besos!

Era un día de verano. El calor era insoportable. Yo estaba haciendo las valijas, ya que me iba de vacaciones. Si a la casa de mi abuelo.

Me presento, soy Olivia, y tengo 14 años. Vivo con mi mamá, y mi hermano Sebastián. Mi papá se fue cuando yo era muy chiquita, no volvió nunca más.

Mi abuelo, o más conocido como “Pancho”, vive en un pueblito pequeño, cerca de un Bosque, al que siempre íbamos a jugar, o a comer las moras que había en los arbustos; también las juntábamos para preparar mermelada. El pueblo, como ya dije, es chiquito, hay un almacén, o más bien un Súper-mercado, es grande, pues es el único allí. En el podes encontrar ropa, juegos, comida, de todo. Pancho se mudó cuando murió mi abuela. Yo pienso que se siente muy solo, porque si bien ahí tiene personas con quien pasar el rato, charlar, y todo, acá dejo a sus amigos, su familia, entonces lo llamo cada vez que puedo, y lo voy a visitar cuando se da la oportunidad. Hace un par de años, le regale un perro, de esos que son cariñosos, ya que, aunque el Abuelo diga que no lo quiere, se que necesita compañía. Y no me equivoque!! Me cuenta lo mucho que juegan, que duermen juntos… Roco, como le pusimos, lo ama; se aman. Él es fiel, y lo acompaña a todos lados.

En fin, estaba en el micro, al lado de mi hermano, con el bolso de mano en la mano, esperando a que el colectivo se detuviera en la estación “El Palomar”. Baje, y lo vi. Corrí lo más rápido que pude, y lo abrasé fuerte, casi me pongo a llorar. Rápidamente Roco, como no podía ser de otra manera, se nos tiro encima, y nos empezó a lamer, y a oler. Se ve que él también estaba muy contento de vernos.

Sebastián, yo y el abuelo, tan alegres como estábamos, nos subimos a la camioneta, y le empezamos a contar como nos había ido en el año; soy Scout, en realidad somos, y le contamos todos nuestros campamentos, anécdotas, salidas importantes, y nuestro último campamento, que fue hace unas semanas, ya que es el de 10 días. Nos fuimos a Córdoba, le contamos la experiencia, el lugar, todo.

Llegamos a casa, y todo estaba igual. El jardín, con sus flores coloridas, y como siempre, los árboles frutales. Entramos, acomodamos las cosas, y nos dispusimos a merendar. Así pasamos el día, planeando lo que haríamos al otro.

Al otro día, con mi hermano nos despertamos temprano, y decidimos ir al Bosque.
Caminamos, y caminamos, recordando viejos tiempos, riéndonos.

Caminamos bastante, hasta llegar  una cueva. Nosotros, que conocemos bastante el lugar, no nos acordábamos de la cueva. Pero pensando que por ahí, no habíamos pasado por ahí nunca, sacamos los sanguches que habíamos preparado, galletitas, caramelos. Si, como verán, no nos conformamos con poco.

Nos quedamos hablando de la cueva, hasta quedarnos dormidos. Habremos dormido una hora.
Somos tan curiosos, que decidimos entrar. Estaba muy oscuro, me dio un poquito de miedo, pero mi hermano se dio cuenta, y me apretó fuerte la mano.

A lo lejos, vimos algo que brillaba.  Seguimos esa luz, que a medida que nos acercábamos, era más intensa. Llegamos y nos acercamos despacito. Era una piedra. Cuando la tocamos  de repente esa luz intensa, que venía de ella, se apago. Fue inmediato.

No sabíamos cómo salir, estaba demasiado oscuro, no se veía nada. Sebastián, me pasó la piedra a mí, y empezó a querer divisar  una salida. Pasaron horas. En un momento desee no estar ahí. Estar en otro lado, con Sebas, tranquilos, y de la nada,  empecé como a marearme, y vi que a él le pasaba lo mismo. De la nada, aparecí en mi casa, no en la de mi abuelo. Y Sebastián apareció al lado mío.

Lo raro, es que no había nadie, mi mamá no estaba. Salimos a la calle, a ver que podía haber pasado. No había nadie en la calle. Nos empezamos a asustar, quisimos llamar, pero los teléfonos no andaban, era todo muy confuso.

Estuvimos todo el día, tratando de encontrar a alguien en las casas, pero fue imposible. Se hizo de noche, y decidimos dormir, pero juntos.

  Nos despertamos al otro día, no comí, nada, estaba demasiado alterada. ¿Cuál es la explicación lógica, de estar en una cueva, y que de la nada aparezcas en tu casa, y que encima no haya nadie en la ciudad? ¿Puede haber una explicación lógica? Yo no lo creo. Empecé a pensar, y me di cuenta que todo pudo haber sido por la piedra, por ahí era mágica; si, es la única explicación posible que le encuentro. Pero la piedra no estaba con nosotros. Le conté mi posible teoría a Sebas. Me ayudo a buscarla, aunque la idea no lo convenció mucho. Buscamos, buscamos. Pero la suerte, no estaba de nuestro lado. Hasta que se me ocurrió buscar en la mochila, donde llevamos la comida. Y si. La encontré ahí. Como en algunas películas, el lugar menos esperado.

Entonces desee rápido poder irme a la casa de mi abuelo, con mi hermano, antes de que todo esto hubiera pasado. Pero ese, se ve que no era mi día. Aparecimos, en el medio de la nieve, creo que en una montaña, no veía bien, ya que había mucho viento.
Mi hermano iba adelante, pero en un momento desapareció. Me asome, y vi un precipicio, y a lo lejos, el cuerpo de mi hermano. Estaba shockeada. No lo podía creer, que de un momento para otro, ya no esté. 

Mis lágrimas comenzaron a salir sin control. No sabía dónde estaba, mi hermano había muerto, así de la nada, y no sabía cómo volver con mi abuelo.
Resignada, a lo que la vida me deparara, me tire en medio de la nieve, a llorar como no había llorado antes, desde la muerte de mi abuela.

De repente, empiezo a escuchar mi nombre, me llamaba. Si mal no me acuerdo, esa era la voz de mi abuela. Me decía “Oli, Oli”
.Empece a gritar desesperada, “Abuela!!!”, pero la voz me seguía diciendo lo mismo. “Oli, Oli”.

-Olivia!! Despertate Olivia!!! Olivia!!

-¿Que paso?

- Se quedaron dormidos.

Note, que Sebastián tenía cara de dormido.

-¡¡¡¡SEBASTIAN!!!!-Corrí a abrazarlo, lo más fuerte que pude.- Abuelo! ¿Cómo nos encontraste?

-Un abuelo, sabe todo. Entraron a la cueva?

-No, creo. Creo que soñé que sí. Sebas moría, era horrible. Pero fue un sueño.

-Si, un sueño…

-¿Vos decís que no fue un sueño?

- Yo digo, que algunas veces... Los sueños se hacen realidad.- Y así nos fuimos.

Ahora me pregunto… ¿Enserio todo eso paso de verdad? Y creo que es algo, que nunca sabré con exactitud, pero cuando la piedra apareció nuevamente en mi mochila, la tire al arroyo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario